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"...Lo curioso de todo esto que platico es que, si al cabo de los años uno consigue publicar algún libro, la mayoría de dichos personajes, o sea, los parientes, los amigos y aun los meros conocidos, se sienten con derecho a exigir: Me lo tienes que regalar, ¿eh? Aunque ellos, cada quien en lo suyo, nunca regalan lo del alquiler de la casa, ni lo de la consulta, ni lo de las medicinas, ni lo de la ropa, ni lo de la comida, ni lo de la colegiatura ni lo de nada. Uno, en cambio, sí tiene la obligación de regalar el producto de su trabajo, porque da la casualidad que nadie -o casi nadie- considera que escribir una novela, un cuento, un poema, sea justamente eso: trabajo."
2 comentarios:
Tu obsesión por escribir y por los memes debe llevarte a escribir una calavera literaria octasilábica y que cada renglón inicie con alguna letra de tu nombre.
Jejejejje.
Usted siempre puede.
¡Uy!
Lo intentaré este jueves.
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