22.11.04

Caput

En un triunfo sin precedentes para los grupos de Derechos Humanos, los crueles métodos de pena capital tradicionales fueron cambiados por unos más amables, a escoger, por parte de los condenados, entre los siguientes:

-- Morir de Sueño;
-- Morir de Aburrimiento; ó
-- Morir de Amor.

Desde que se instituyó el cambio, la mayoría ha elegido la Muerte de Sueño puesto que, al parecer, ofrece las mayores ventajas. Entre éstas se cuentan la posibilidad de pasar largas noches observando las estrellas y, pasados cinco o siete meses de insomnio forzado, el poder descansar, al fin, en paz.

La opción menos popular ha resultado ser la Muerte por Aburrimiento, la cual consiste en obligar al recluso a leer, sin descanso, las Obras Completas de Justo Sierra, varias revistas de Filosofía y Sociología Económica editadas en Paraguay u Honduras, y La historia completa de la agricultura en la zona norte de la República Popular de China, en seis volúmenes. Esto se combina con proyecciones repetidas de un cierto documental sobre larvas y presentaciones teatrales de Cats a cargo de una compañía Eslovaca de teatro amateur. El remate es hacer que el reo pase al menos tres horas al día atorado en un embotellamiento dentro de un auto chico y sin radio. Por si fuera poco, la muerte tarda en llegar bastante, a veces incluso años.

Un caso especial, sin embargo, fue la Muerte de Amor. Esto se debió al alto número de quejas recibidas porque con mucha frecuencia las rápidas muertes se sucedían de dos en dos, sobre todo cuando uno de los occisos no estaba cumpliendo condena alguna. Se intentó una medida que obligaba a los presos a llevar a cabo sus penas de muerte enamorándose únicamente de otros(as) condenados(as) que hubiesen elegido el mismo método. No obstante, cuando pasados algunos meses ninguno de los condenados había vuelto a fallecer siguiendo la nueva regla, la opción de Morir de Amor se suspendió de manera terminante para siempre.