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28.7.06

escribir escribir

Por primera vez en mi vida me estoy obligando a escribir. No me refiero a escribir para la escuela o para el trabajo, sino a escribir porque quiero. Me estoy obligando, porque quiero, a escribir porque quiero. Y no puedo. Decir que tengo sequía ya es un understatement (me gusta la palabra en inglés)...

27.7.06

querido blog

No te he abandonado, tenía que lavar y barrer.

24.7.06

dos videos

Hoy no tengo mucho que decir, así que les dejo dos videos, uno mejor que el otro:

El record del mundo de Jenga. Duró poco.

Intoxicación indirecta. Parece montaje.

Lunes...

20.7.06

llegue al cielo vía sms

Ayer en la noche me llegó un mensajito (SMS) a mi celular móvil de un número que me era completamente desconocido. Dicho mensaje decía algo así como:
señor bendice mis negocios a mi familia a mis hijos y lo que me rodea. si deseas recibir la bendicion pasalo a otros siete numeros no me lo reenvies a mi. no ignores este mensaje

Lo borré, claro, pero me quedé con ganas de decirle a aquel o aquella que me lo había mandado un par de cosas:
  1. Las bendiciones condicionadas no son tales. Cualquiera con tres dedos de frente se da cuenta.
  2. ¿Sólo porque tengo celular tengo "negocios"? ¿Negocios? ¿Por qué no ya directamente: "primero bendice mi dinero"?
  3. ¿No te das cuenta que esta es una iniciativa lucrativa y no religiosa? Me puedo imaginar perfecto el acenso jugoso que recibió el gerente que presentó esta cadenita en la junta de ideas para ingresar más dinero a la compañía. Lo que me asombra es que no haya dicho "pásalo a 10". Supongo que 7 se escucha más convincente.

Agh. Cómo me desesperan estas cosas.

19.7.06

que alguien me explique

Que alguien me explique en qué momento y por qué sucede que de pronto me es más interesante ver Changing Rooms que Overhaulin. Lo agradeceré mucho.

17.7.06

Sueño azul #12

Soñé que me quedaba dormido. Yo sé, es una frase tan trillada que pareciera un lugar común, pero no encuentro mejores palabras para decirlo: soñé que tenía sueño. Estaba tratando de escribir unas líneas parecidas a estas, pero estaba muy cansado, tan cansado que no podía seguir, pero aún así tenía que hacerlo. Estaba como obligado a terminar lo que fuera que estaba escribiendo, tal vez se trataba de un informe en el trabajo o un ensayo para la escuela, no lo sé. El caso es que no debía quedarme dormido, pero el cansancio era tal que por momentos las palabras se proyectaban en la página sin que yo pudiera en realidad detenerme o no. Y entonces empezaron a aprecer cosas muy raras, como si de pronto la pared fuese la hoja y estuviera escribiendo sobre elefantes que no parecen ser amigables o lindos, simplemente. Incluso con rastrillos para rasurarse las piernas, sí, los elefantes que querían afeitarse porque iban a ir a la playa y querían verse bien; en la playa siempre es cómodo leer y beber algo frío como la piña colada que tenías ganas de aventarme a la cara cuando hice el comentario ese que me hizo parecer un pelícano triste y gris. Por momentos lograba despertar al menos para leer lo que llevaba escrito y recuerdo que no me asombraba no tanto mi capacidad de seguir escribiendo en sueños-sueños, sino que seguía escribiendo con ortografía y puntuación (hasta un punto y coma pude poner), y pensaba, sin parar de escribir que esto se debe parecer al infierno, un ultimatum de entrega constante y sin fin en el que siempre hay alguien diciéndote que lo hiciste mal y hay que reptir como una especie de Sísifo moderno que además tuviera la premura de llegar y atravesar la ciudad para verte y sortear la inundación que le impediría pasar a menos que se subiera a alguna lancha o cocodrilo que pasara como en Pitfall cuando uno sólo podía pasar por encima de los lagartos cuando tenían la boca cerrada, y esa es una idea recurrente de los videojuegos, como el otro día que lavaba los trastes y se escuchaba la música de Zelda, el primer juego, y claramente podía distinguir que el personaje verde se acercaba a un par de piedras gemelas que eran muy importantes en el desarrollo de la historia, no recuerdo por qué, y que eran azules, es raro ver una piedra azul aunque puedo ver que alguna vez fuimos de viaje y dormí en el mismo cuarto que tu papá para que todos se sintieran más seguros menos yo que vi una piedra azul en la distancia pero no dije nada porque ya se me hacía tarde y entre tu familia la tardanza está mal vista tanto, casi, como quedarse dormido y seguir escribiendo.

13.7.06

La lingüística de Superman

Cuando hace casi 70 años (en 1938) Jerry Siegel y Joe Shuster crearon un súper héroe que podía correr más rápido que una bala y saltar edificios enteros de un solo impulso, poco se imaginaron la trascendencia que iba a llegar a tener. Y es que digamos que dicho súper-hombre no tenía demasiado a su favor: un origen alienígeno, difícil de explicar; súper poderes achacados al sol y a la gravedad, que necesitaron muchas mejoras y ampliaciones posteriores; y un traje poco agraciado, de colores chillones, con la ropa interior por encima de los pantalones.

¿Cómo fue que esta improbable figura se convirtió en un icono de nuestros tiempos? Una de las respuestas, entre otras muchas, está en los nombres. Siegel y Shuster tuvieron una gran cantidad de aciertos al crear a Superman, pero uno de esos grandes aciertos fue el dotar a los personajes de nombres memorables. Y, en los súper héroes, los nombres memorables (al menos en inglés) vienen de las repeticiones de sonidos. Así, el alter ego de Superman es Clark Kent, su novia, ahora esposa, se llama Louis Lane, su novia anterior se llamaba Lana Lang [por cierto, ¿alguien sabe por qué cortaron?], su archienemigo se llama Lex Luthor. El verdadero nombre de Superman (el que le puso su Kriptoniano padre Jor-El) es Kal-El, que claramente resuena a un eco de repeticiones de Ls y Ks.

Tan efectiva fue esta táctica mnemotécnica que muchos de los superhéroes posteriores lo imitaron casi al dedillo. Tomemos por ejemplo a Peter Parker, alter ego de Spiderman (que fue, en sus inicios, una copia burda y sin consecuencias del Hombre de Acero que tuvo éxito; nótese la similitud entre los nombres de ambos superhéroes, en sus profesiones, ambos reporteros, y en sus colores, azul con rojo; por si fuera poco, el diario en el que labora Peter Parker, el Daily Bugle, es una parodia indirecta al diario donde, en los comics de Superboy, se decía que trabajaba Kripto el Supercan o Superperro.). Sin embargo pocos héroes modernos han logrado el reconocimiento a un nivel de Superman. Bastaría con nombrar a tantos y tantos superhéroes que surgieron al mismo tiempo que Superman para ver como más de la mitad han quedado en un olvido muchas veces inmerecido: muy pocos saben cuáles son las identidades secretas de Linterna Verde o el Capitán América, ya no digamos de Atom, de cualquiera de los miembros de la Legión de Superhéroes o de la Antorcha Humana original. En comparación, los personajes de Superman, gracias a sus nombres, han permanecido indelebles en nuestras memorias.

Para sostener esta afirmación se puede acudir a diversos estudios (1, 2, 3, 4, 5, 6) sobre la estrecha relación que guarda el uso de la aliteración en nuestra capacidad de recordar algo y su uso en el desarrollo e invención de la literatura como tal. La aliteración es una figura literaria que consiste en repetir una serie de sonidos. Las rimas al final de los versos en poesía son el mejor ejemplo de aliteraciones, aunque estas se pueden encontrar en casi cualquier parte del texto. Aunque el uso de esta figura es más frecuente en el inglés (el español [el idioma] le tiene cierta fobia al exceso de repeticiones sonoras), es común encontrarse con ejemplos de esta figura en situaciones diarias, como puede ser los sloganes publicitarios y las marcas comerciales.

Otra de las razones por las que la figura de Superman no se ha desvanecido es la visibilidad de sus poderes. El cómic permite no sólo escuchar y ver al personaje actuar, sino que también facilita el imaginar sus movimientos, sus acciones heroicas. Y estas imágenes pedían a gritos convertirse a otros medios. Superman primero se convirtió en voz al pasar al radio, medio en el cual debutó en 1940 (apenas dos años después de haber sido creado) y en el cual tuvo gran éxito, muy probablemente impulsado por la súper-aliteración, que además de auxiliar a la memoria es agradable al oído (recordemos que la efectividad de la radio se apoya en nuestra capacidad mnemotécnica a corto y mediano plazo).

Al año siguiente el Hombre del Mañana dio el salto a la pantalla grande en forma de dibujos animados a color. Poco después Kal-El ya adornaba la pantalla chica con tres series que se transmitieron intermitentemente desde 1948 hasta 1957 en blanco y negro. En 1966 se estrenó en Broadway Superman: El Musical. A mediados de los años 70 Superman una vez más volvió a ser un dibujo animado en la serie televisiva Súper Amigos (fuente de la ya famosa frase: "Mientras tanto, en el Salón de la Justicia..."). Y en 1978 por fin llegó a la pantalla grande a todo color y con personas, asombrando a un público que lo pudo ver volar "en vivo" por primera vez, claro que esta emoción se había ya perdido para la tercera entrega de la película, que francamente apestó, y la cuarta peor. Pasado el tiempo, este año lo podremos ver de nuevo volar en la pantalla grande (y en la pantalla extra-grande: IMAX) y hasta en tercera dimensión, en su última aventura: Superman Regresa.

A pesar de sus múltiples pasos por diversos medios, y de sus retornos, a veces exitosos, a veces no, Superman no ha salido de nuestro imaginario colectivo. Y la exitosa aliteración en los nombres que rodean al Último Hijo de Kriptón se siguen repitiendo, tal vez involuntariamente: en la primera serie exitosa de televisión, el actor que interpretaba al Hombre de Acero se llamaba George Reeves, el actor de las películas de los 80's, al que casi todos recordamos trágicamente cuadraplégico, se llamaba Christopher Reeve. En esta ocasión el actor principal se llama Brandon Routh, que comparte créditos con un cibernéticamente resucitado Marlon Brando quien también apareció en la película original.

Superman sigue siendo súper.

12.7.06

¡lo que en verdad le dijo materazzi a zidane, en exclusiva en este blog!

Así es, queridos dos lectores, tenemos la exclusiva verdadera y real de lo que le dijo Materazzi a Zidane para provocar tan tremenda furia del francés (además de una mala combinación para una final: un italiano gritón e impulsivo y un francés malencarado y de mecha corta).

Apoyados en estudios realizados por lingüistas estomatografólogos de [por ahí por] la UAM-Iztapalapa, el grupo de asesores brasileños de la redacción de este blog --ayudados por un amigo que vivió en Italia y pausas constantes a la grabación del partido realizada en VHS-- han definido que la verdadera frase que le dijo el italiano al francés, sin temor a equivocarse fue:

A tonga da mironga do kabuleté!

Para bajar el audio reconstruido cibernéticamente hacer click por aquí.

De nada.

11.7.06

shine on, you crazy diamond

Hoy se anuncia la muerte de Syd Barret, a la edad de 60 años.
Barret, uno de los fundadores originales de la maravilloso grupo de rock psicodélico Pink Floyd, llevaba muchos años recluido en su propio hogar debido a una inestabilidad mental provocada por un exceso de LSD (ah, los 60's).

Shine on, Syd, shine on.

6.7.06

se acabó la política

Hace ya algunos años yo era muy aficionado a las noticias y a la política. Estoy hablando del 98 o 99. Me leía al menos dos periódicos al día, escuchaba la estación de noticias continuas en el radio y buscaba las entradas editoriales de las revistas y demás publicaciones especializadas en el turbio mundo de lo relativo a la polis.
Baste decir que para el 2000 ya estaba oficialmente harto. Y ese hartazgo me llevó a abandonar los noticieros por entero. Todos: resolví no volver a ver en televisión, radio o periódicos cosas que fueran remotamente informativas, amarillentas, políticas o escandalosas.
Con esto de las elecciones y el mundial me decidí a volver al mundo noticioso. Apenas llevo dos semanas y ya estoy harto de nuevo. A fin de cuentas a mí ni me gusta la política --ni el futbol, para el caso, aunque ese lo entiendo y a veces hasta me emociona.
Así que me retiro de la observación y lectura política. Esta vez incluso espero que sea para siempre. Vivo mejor sin "enterarme". He decidido que, en lugar de las noticias, cada vez que sienta el ansia de "estar al día" voy a leer a Shakespeare, o a Onetti, o a Mann, o incluso a Welsh, o buscaré a Fresán, o a quien sea. Y así no sólo no me angustiaré ni llenaré mi cabeza de banalidades que la historia olvidará en menos de un año, sino que además seré una persona mejor y más feliz.

Así que, queridos políticos, nos vemos en la foto:

(Este lugar está en Royal Tunbridge Wells, condado de Kent, R.U. Debí haberlo sabido antes.)